domingo, 26 de mayo de 2013

Tarta de galleta gigante



Todos sabemos (los duendecillos y yo) que mi hermana es la niña de la tarta de galletas. Le encantan. Así que pensé que para su cumple era la que iba a caer, no podría ser otra. Curioseando por blogs de cocina encontré una que se me abrieron los ojos como platos cuando la ví: ¡¡¡Tenía que ser ésta!!! Una tarta de galletas, pero con galletas caseras y ¡¡a lo grande!! La receta es del blog El zurrón de los postres. Si os gusta la cocina (que supongo que sí, si no no estarías leyendo mis tonterías) pasaros por él, porque es estupendo.

Así pues, el día antes del cumple, mis duendecillos ( no me puede librar de ellos) y yo nos pusimos manos a la obra. En el enlace que os he dejado viene todo muy bien explicado, pero yo os lo pondré de nuevo, con algunas variaciones que hice. Después de años en la cocina, uno puede permitirse experimentar e improvisar.

¿ Qué vais a necesitar?

Para las galletas:

250 gr. mantequilla sin sal
180 gr. azúcar glass
650 gr. harina repostería
Una cucharadita de levadura en polvo.
Una pizca de sal
Vainilla

Relleno: (seguir las instrucciones de cada marca)

Vainilla: preparado de flan, leche y azúcar.
Chocolate: preparado de flan, leche, azúcar y cacao en polvo o chocolate.

La receta consiste en preparar 4 galletas gigantes, que se irán alternando con capas de flan y chocolate. Como ya comente en la entrada del belén ( o del medio belén), que la masa de galletas es un poco difícil de amasar y requiere paciencia. Todo termina integrándose bien.

Una vez amasada, la estiramos con un grosor de medio centímetros aproximadamente. Más no. Y las recortamos. Yo usé un plato de postre y recorté las 4. Me sobró masa, que está en congelador, por cierto, a la espera de ser reutilizada... En fin, que las ponemos sobre papel de horno y las vamos horneando. Hay que acordarse de reservar una, que será la que vaya en la parte de arriba. Con esta hay que entretenerse algo más, y realizarle los dibujos típicos de las galletas maría.... Es la gracia que tiene esta tarta... Una vez horneadas, se dejan enfriar. Ya solo se trata de ir montando, ayudándonos de un aro de emplatar o similar (ya os enseñaré a fabricar uno de emergencia por si no tenéis...): una galleta, capa de flan; otra galleta, capa de chocolate.... así hasta terminar con todas, poniendo arriba la de los dibujitos. Una vez montada, al frigo hasta el día siguiente, o unas cuatro horas como mínimo. Y ya está.

Ante todo, ¡¡perdón por no poner más fotos!!

Pues nada, espero que os hay gustado, duendecillos seguidores. Si tenéis alguna duda, no tenéis más que preguntar. ¡A disfrutar!

viernes, 24 de mayo de 2013

Retomando cosillas...

Pues sí.... Hemos vuelto... Los duendecillos y yo.... Que no hayamos estado por aquí no significa que no hayamos hecho colaboraciones, no.... Hemos estado en la cocina mano a mano preparando miles de cositas... Pero  andamos muy desmemoriados todos.... No hemos echo foto de casi nada. Aún así, iremos colgando recetas que hemos hecho, y que alguna foto ha caído. Me susurran por aquí que haga sondeo sobre que recetas les gustaría ver a los duendes que entran a curiosear...

¿Quizás terminar la continuación del belén de dejé a medias ( en mayo, no sé yo, no sé yo...)? ¿Alguna tarta duendil? ¿Un yogur casero que está estupendo y es como magia de duende? No sé... ¿Qué opináis?

miércoles, 26 de diciembre de 2012

¡Se armó el Belén! (I)


Estando yo rebuscando en Internet recetas de repostería, me encontré con una costumbre del norte de Europa en la que construían casitas de galletas de jengibre. La verdad es que son monísimas, y puedes imaginar a los duendes viviendo allí perfectamente.

No soy yo mucho de adoptar costumbre extranjeras, a no ser que vaya al país en cuestión, claro está. De todos es sabido mi animadversión (por no llamarlo de otra forma) por Halloween y a Papá Noel. Pero eso es otra historia...

El caso es que se me ocurrió, que quedaría muy curioso un Belén (que es más de aquí de toda la vida) hecho con la misma técnica: con galletas. Así que me entretuve un día con mis hijos (en la cocina suelo tener a niños o a duendes, nunca estoy sola...) e hicimos una prueba que quedó medio qué. Y que duró un par de horas, ya que duendes, niños y demás se encargaron de declararlo "estado de ruina".

El caso es que a mi hijo mayor, se le ocurrió hacer uno para llevarselo a su maestra y a sus compañeros del cole. ¿Y qué es lo que no hace una madre por sus hijos? Sus deseos son órdenes. De todas formas, no hace falta que me supliquen mucho para hacer algo que me gusta. Además, me serviría para ajustar medidas, poner mas detalles y poner figuiritas, que en el primero no me dio tiempo.

Aviso desde ya (el que avisa no es traidor) que va a ser una entrada larga. Ya que es muy laborioso. No es difícil, pero sí muy entretenido.

El primer paso es hacer la figuiritas, ya que hay que dejar que se sequen. Hay miles de pastas para hacerlas pero a todas le encontraba un inconveniente: o llevaban mucha azúcar glass (o sea, que te salían caras) o llevaban clara de huevo cruda, que no me inspiraba mucha confianza a mi... Así que decidí hacer una masa con con azúcar glass y agua, a ver como quedaba. Y quedaba bien. La única pega, es que las figuras se van achatando y quedan gorditas. Pero bueno, ¡¡que vivan las tallas XL!!

Así que necesitaremos:

Azúcar glass
Agua
Colorantes alimentarios

La cosa consiste en mezclar azúcar glass con agua (poned muyyyy poquitaaaaa) e ir amasando y añadiendo hasta que queda una pasta tal que así:


Después es cuestión de ir tiñendo con los colorantes. Yo use colorante líquido, así que teñía que ir añadiendo más azúcar glass. La cosa es conseguir una masa manejable, de los colores que vayamos a utilizar. Para el marrón utilicé cacao en polvo.¡¡Y a jugar un rato con la plasti!!




Yo me puse con mis hijos, y estuvieron la mar de entretenidos... Total, que esto es lo que salió:



Se dejan secar unos días, y pasamos al siguiente paso: realizar las plantillas de las casas y demás construcciones que queramos hacer. Esto también lo tenía hecho con antelación. Yo creo que es lo más entretenido y complicado de la receta, ya que hay que ajustar bien las medidas para que luego te encajen y no salga el techo más pequeño que la casa, como me pasó la primera vez....




Siguiente paso: las galletas. Yo utilicé la receta básica de galletas de vainilla (pero podéis añadirle canela, cacao, lo que más os guste).

¿Qué necesitáis?

125 mantequilla blanda
125 azúcar normal
1 huevo mediano
325 harina repostería
1 chorrito de leche
Vainilla

Mezclamos la mantequilla con el azúcar. Después añadimos el huevo, la vainilla y por último, la harina. Mezclamos todo bien. Si la masa os queda como arena, que se os deshace, podéis añadir un chorrito de leche, y se soluciona todo. Debo advertir que estas masas son difíciles de amasar. Pero no os desaniméis porque amasando un ratito todo se incorpora bien y quedan muy manejables. Eso sí, paciencia...


Cuando esté todo amasado, lo envolvemos en papel film y dejamos reposar en el frigorífico un ratito curioso. Después solo queda estirar la masa y recortar las galletas.




Antes de meterlas en el horno, yo le hice dibujos de ladrillos, simulando los "descorchaos" de la pintura de la casa.



Luego, sólo hay que meterlas en el horno hasta que empiecen a dorarse, a 180 grados, calor arriba y abajo. Se dejan enfriar.

Y ya solo queda el montaje, que lo publicaré en otra entrada, no vaya a ser que los duendes que entran a cusiosear se me aburran. ¡¡Ahora nos vemos!!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Salchichas pulpo

Pues hoy os traigo una "receta" supermona... ¡¡Me encanta!! Y a quién vosotras sabéis, más todavía. E una comida que está en todos los blogs de niños. La vi y o me pude resistir...No me voy a explayar mucho, la verdad (algunos lo agradeceréis, seguro). Así que nada, al grano.

Se cortan las salchichas por la mitad.



Se les hace un corte en cruz.



Y se fríen, o cuecen, o se ponen a la plancha. con el calor, se abre... ¡Y listo! ya tenemos pulpitos en vez de salchichas.


¿A que son monos? 


No se tarda nada de nada.... y queda muy gracioso.

Pues nada, espero que os haya gustado, duendecillos seguidores. Si tenéis alguna duda, no tenéis más que preguntar. ¡A disfrutar!


jueves, 8 de noviembre de 2012

Tarta de chuches de Barco Pirata



Bueno, bueno.... Hace un tiempecillo ya, recibí una llamada que me retaba a hacer una tarta de este tipo. Primera vez. Nunca me llamó la atención el hacerlas, pero oye... he descubierto... ¡¡que es superdivertido!! Muy entretenido...

Me encantó hacerla, y eso que los duendecillos aparecieron en bandada, porque no me pudieron desaparecer más chuches de la mesa... Volaban en cuanto me daba la vuelta... Escuchaba pasitos, correteos,  vocecitas y risillas chillonas a mis espaldas... y cuando me volvía, no veía a nadie... Contado así, da hasta miedo.... Uh uh uhhhhhh....

Pues nada, os dejo el paso a paso, por si os animáis a hacerla. Y si no tenéis paciencia (o ganas), pues me la encargáis y punto, je je.

¿Que vais a necesitar?

Base de corcho.
Papel de plata.
Palillos de brochetas y pequeños, de madera o de colores.
Muchas chuches.
Y mucha paciencia, sobre todo si os rondan quienes vosotros sabéis...

El primer paso que yo hago es hacer una plantilla, con todo lo que voy a necesitar: las chuches que voy a poner, los colores que quiero, sobre todo. Cuando ya lo tengo todo calculado, compro en base al dibujo. Y me pongo manos a la obra...

Primero se monta la estructura. Cortamos las piezas, dándole forma, y las forramos con papel de plata. Advertir que este paso es como si nevara en vuestro salón. El que avisa....




Y le vamos poniendo un poco de color, marcando el mar y la orilla.



Después fijamos el barco y un cofrecillo del tesoro monísimo que hice con cartulina con palillos pequeños y grandes:


Y ahora, ¡imaginación al poder! Toca ir montando el barco y poniendo los detalles. En este momento fue cuando hicieron acto de presencia nuestro seres curiosos, aunque algo de barruntaban antes, ya que comencé a escuchar ruiditos sospechosos... Creo, definitivamete, que tengo que mejorar mis estrategias para contenerlos...





Ponemos el último detalles: la vela con la bandera pirata. Yo la hice clavando un palillo de brocheta, y metiendo una cañita por él. La vela, de goma eva negra, con dos huesos, porque la calavera me salió feisssiiimaaaa.


Después la envolvemos, y le puse el nombre del niño. Y se acabó.


Vaya trabajera me pegué.... ¡¡Pero me encantó!!

Pues nada, espero que os haya gustado, duendecillos seguidores. Si tenéis alguna duda, no tenéis más que preguntar. ¡ A disfrutar!

sábado, 6 de octubre de 2012

Bizcochos de soletillas


De pequeña me encantaban estos bizcochos. Eran supertiernos, con un olor... Y un sabor...Mmmmm... Mi madre siempre los compraban en el supermercado. Era una de las recetas que andaba buscando hace tiempo, y ya la encontré. Buenísmossss. La receta es del blog de Webos fritos. No tiene desperdicio alguno. Son muy fáciles de hacer, y con ingrediente muy básicos. Eso sí. cuidadito con los duendecillos, que aparecerán al instante....

¿Que vais a necesitar?



3 huevos medianos.
90 gr. harina repostería.
75 gr. de azúcar.
Una pizca de sal.
Azúcar glass para espolvorear.

Papel vegetal para el horno
Una puerta (ya vais sabiendo para qué...)

El procedimiento es muy fácil. Separamos las claras de las yemas. Montamos las claras con una pizca de sal a punto de nieve. Durante el proceso, le vamos añadiendo el azúcar poco a poco. Un vez bien montadas, batimos un poquitín las yemas y las añadimos. Mezclamos con las claras con una cuchara de madera, no con varillas, con mucho cuidado, para que no pierda el aire. Añadimos la harina tamizada (pasada por un colador, vamos) poco a poco y mezclamos igual, con mucho cuidadín. Y ya está. Chin pon.

Después, ponemos la masa en una manga pastelera. Yo no tengo, así que uso una cosa muy sofisticada e innovadora: una bolsa de congelar. Cortamos con unas tijeras la puntita, y listo.



Vamos poniendo la masa en la placa de horno, haciendo bastoncito de unos 8 centímetros, tal que así:



Espolvoreamos azúcar glass por encima, y ya está listo para el horno. Unos 10 minutos, a 180º, calor arriba y abajo. A mi me gusta que queden claritos. Los dejamos enfriar y a comérselos, que están buenísimos.



Ahora viene el momento crítico de estas recetas. Hay que vigilarlos bien para que se enfríen un poquitín... Y ahí es donde hace aparición la puerta, como todos vais sabiendo... Seguro que todos practicasteis el procedimieto cuando hicisteis los donuts, pero lo explico así muy encima: vigilamos que no haya nadie, cerramos puerta con toda la intención del mundo (no vale dejarla encajada) y nos quedamos vigilando con el rabillo del ojo, estemos donde estemos. En esta receta (y en otras), estoy comprobando que ni esto detiene a los duendes... Pero bueno, algo hay que hacer... ¿no?



Pues nada, espero que os hay gustado, duendecillos seguidores. Si tenéis alguna duda, no tenéis más que preguntar. ¡A disfrutar!

sábado, 22 de septiembre de 2012

Tarta con forma de 5



Siempre he pensado que los niños y los duendes tienen mucho en común: son traviesos y cambian tu vida. De hecho, si a mi hijo Santiago lo vistes de verde y le pones un sombrero, pasaría por uno de ellos sin lugar a dudas. De un duende de los guapos, por supuesto.

Yo creo que sus pasitos correteando y las risitas que sueltan suenan igual en nuestro mundo y el mundo "duendil". Y creo que entre ellos se entienden, que alguna que otra vez juegan, y que sin duda, se encubren travesuras. Tiendo a confundir sus sonidos.

También existen duendes adultos, por supuesto, pero no los tengo tan "calaos". Aunque sé a ciencia cierta que por aquí circula uno. Y muy grande, por cierto. Es el más descarado dejando huellas en la cocina...

En el quito cumpleaños de mi hijo mayor decidí hacer un bizcocho para celebrar su cumple con sus compañeros. En este colegio prefieren bizcochos a tartas más elaboradas, primero, porque suelen gustar más a los niños, y segundo, porque son más sanos.

Allí pude certificar que, definitivamente, son como nuestros seres de fantasía: corren, juegan y te la juegan. Se a ciencia cierta que les encantan los colores (como a los duendes), ya que fueron todos flechados a los confetis de azúcar. Dejo receta y procedimiento.

¿Qué vais a necesitar?

Dos bizcochos, uno en molde alargado, de plum cake, y otro en molde de corona. La receta puede ser del bizcocho que más os guste, el que hagáis en casa. Yo hice el de yogur de toda la vida, un clásico. Os pongo los ingredientes para un bizcocho. Como son dos moldes, pues tenéis que hacer dos. Os lo aviso, porque a más de uno os veo repartiendo la masa de un bizcocho en los dos molde. Lo veo, lo veo.... Así que no, estos ingredientes son para uno de los moldes. Para el otro, pues hay que repetir.

Así pues necesitaremos:

Un yogur natural o de vainilla, o de limón, el que uséis y os guste más.
3 huevos.
Una medida de yogur de aceite.
2 de azúcar.
3 de harina de repostería.
Un sobre de levadura química.
Un poco de vainilla, si os gusta.


Para decorar, azúcar glass y confetis de colores.. O lo que tengamos por casa, vamos. Al gusto de cada uno.

Vertemos en el molde, y al horno, a 180º, unos 20-25 minutos, calor arriba y abajo. Si nos caben los dos moldes a la vez, estupendo, que hay que ahorrar luz.

Después procederemos al montaje. Pongo dibujo, "mu" rústico, "mu" rústico... Pero es que escribo todo esto con dos niños encima y no me da tiempo a pasarlo a ordenador... Pero bueno, sarna con gusto no pica, ...



Pues nada, ahora sólo queda espolvorear por encima azúcar glass por encima y los confetis y ¡listo! Que no se diga que es difícil apañar una tarta de cumpleaños.

Así que nada, lo de siempre. Espero que os haya gustado, y si tenéis alguna duda, no dudéis en preguntar. ¡A disfrutar!