Siempre he imaginado (soy muy imaginativa yo), que los duendes van de cocina en cocina, y como seres traviesos que son, van inspirando (o chivando) recetas de un oído a otro, de una casa a otra. Me los imagino escondidos en algún rincón de la cocina de mi tatarabuela, oliendo y observando todo lo que ocurre en ese hogar, para grabarlo en su memoria, e irlo pasando de generación en generación, con el fin de no perder los placeres de estos sentidos. Y en este caso, me "inspiraron" a mi. Creo que tienen el poder de averiguar quien heredará ese talento culinario, y les van inculcando el amor por la cocina desde la cuna.
Y como receta antigua como pocas, encontramos el pan. Un mundo curioso, de verdad. Que hay mejor y más mágico que mezclar ingredientes y que salga pan. Ese olor del horno. Mmmmm... Es normal que intenten que no se pierdan esas cosas.
En este caso, haré pan de pita. El pan ese hueco que se rellena de cosas muy ricas, y que suelen engordar mucho. En fin...
¿Qué vais a necesitar?
Harina de fuerza
1 vaso de agua
5 g. de levadura fresca de panadero (que para eso vamos a hacer pan)
Sal
No pongo la cantidad de harina, porque dependerá de la marca de la harina, de la cantidad de agua que echéis en el vaso... de mil cosas. Así que de harina se llevará la que nos pida el agua.
Así pues, nos ponemos manos a la masa. Ponemos en un bol el agua. Ponemos un poco de sal, y la levadura desmenuzada (mejor si templamos un poquito el agua), y vamos añadiendo la harina hasta que no se nos pegue en las manos. Yo siempre voy añadiendo la harina a la encimera, así vamos con cuidado de no pasarnos. Una vez bien amasada, dejamos reposar una hora, o hasta que doble el volumen. Todo dependerá de la temperatura que haga.
Después, amasamos de nuevo para sacar bien el aire. Una vez amasada bien, cogemos porciones de unos 80 gramas, y las aplanamos con el rodillo. Tal que así:
Colocamos la masa sobre papel de horno, y las dejamos reposar unos 10 minutitos. Después introducimos en el horno. Tardan en hornearse unos 10-15 minutos, a 180 grados. Cuando empiecen a hincharse, estad atentos. No por los duendes, sino porque pueden tostarse demasiado y no abrirían bien para rellenar.
Cuando lo saquemos, los ponemos sobre un trapo limpio, para que no pierda humedad. Y ya están listo para rellenar o comérnoslo tal cual.
Lo que digo siempre. Aminarse a hacerlo.
Pues nada, espero que os hay gustado, duendecillos seguidores. Si tenéis alguna duda, no tenéis más que preguntar. ¡A disfrutar!







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