Dicen, cuentan por ahí, que los duendes existen. Que son seres traviesos y que habitan en las casas como si fueran suyas. En mi cocina, existen tres como mínimo.
sábado, 6 de octubre de 2012
Bizcochos de soletillas
De pequeña me encantaban estos bizcochos. Eran supertiernos, con un olor... Y un sabor...Mmmmm... Mi madre siempre los compraban en el supermercado. Era una de las recetas que andaba buscando hace tiempo, y ya la encontré. Buenísmossss. La receta es del blog de Webos fritos. No tiene desperdicio alguno. Son muy fáciles de hacer, y con ingrediente muy básicos. Eso sí. cuidadito con los duendecillos, que aparecerán al instante....
¿Que vais a necesitar?
3 huevos medianos.
90 gr. harina repostería.
75 gr. de azúcar.
Una pizca de sal.
Azúcar glass para espolvorear.
Papel vegetal para el horno
Una puerta (ya vais sabiendo para qué...)
El procedimiento es muy fácil. Separamos las claras de las yemas. Montamos las claras con una pizca de sal a punto de nieve. Durante el proceso, le vamos añadiendo el azúcar poco a poco. Un vez bien montadas, batimos un poquitín las yemas y las añadimos. Mezclamos con las claras con una cuchara de madera, no con varillas, con mucho cuidado, para que no pierda el aire. Añadimos la harina tamizada (pasada por un colador, vamos) poco a poco y mezclamos igual, con mucho cuidadín. Y ya está. Chin pon.
Después, ponemos la masa en una manga pastelera. Yo no tengo, así que uso una cosa muy sofisticada e innovadora: una bolsa de congelar. Cortamos con unas tijeras la puntita, y listo.
Vamos poniendo la masa en la placa de horno, haciendo bastoncito de unos 8 centímetros, tal que así:
Espolvoreamos azúcar glass por encima, y ya está listo para el horno. Unos 10 minutos, a 180º, calor arriba y abajo. A mi me gusta que queden claritos. Los dejamos enfriar y a comérselos, que están buenísimos.
Ahora viene el momento crítico de estas recetas. Hay que vigilarlos bien para que se enfríen un poquitín... Y ahí es donde hace aparición la puerta, como todos vais sabiendo... Seguro que todos practicasteis el procedimieto cuando hicisteis los donuts, pero lo explico así muy encima: vigilamos que no haya nadie, cerramos puerta con toda la intención del mundo (no vale dejarla encajada) y nos quedamos vigilando con el rabillo del ojo, estemos donde estemos. En esta receta (y en otras), estoy comprobando que ni esto detiene a los duendes... Pero bueno, algo hay que hacer... ¿no?
Pues nada, espero que os hay gustado, duendecillos seguidores. Si tenéis alguna duda, no tenéis más que preguntar. ¡A disfrutar!
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