sábado, 22 de septiembre de 2012

Tarta con forma de 5



Siempre he pensado que los niños y los duendes tienen mucho en común: son traviesos y cambian tu vida. De hecho, si a mi hijo Santiago lo vistes de verde y le pones un sombrero, pasaría por uno de ellos sin lugar a dudas. De un duende de los guapos, por supuesto.

Yo creo que sus pasitos correteando y las risitas que sueltan suenan igual en nuestro mundo y el mundo "duendil". Y creo que entre ellos se entienden, que alguna que otra vez juegan, y que sin duda, se encubren travesuras. Tiendo a confundir sus sonidos.

También existen duendes adultos, por supuesto, pero no los tengo tan "calaos". Aunque sé a ciencia cierta que por aquí circula uno. Y muy grande, por cierto. Es el más descarado dejando huellas en la cocina...

En el quito cumpleaños de mi hijo mayor decidí hacer un bizcocho para celebrar su cumple con sus compañeros. En este colegio prefieren bizcochos a tartas más elaboradas, primero, porque suelen gustar más a los niños, y segundo, porque son más sanos.

Allí pude certificar que, definitivamente, son como nuestros seres de fantasía: corren, juegan y te la juegan. Se a ciencia cierta que les encantan los colores (como a los duendes), ya que fueron todos flechados a los confetis de azúcar. Dejo receta y procedimiento.

¿Qué vais a necesitar?

Dos bizcochos, uno en molde alargado, de plum cake, y otro en molde de corona. La receta puede ser del bizcocho que más os guste, el que hagáis en casa. Yo hice el de yogur de toda la vida, un clásico. Os pongo los ingredientes para un bizcocho. Como son dos moldes, pues tenéis que hacer dos. Os lo aviso, porque a más de uno os veo repartiendo la masa de un bizcocho en los dos molde. Lo veo, lo veo.... Así que no, estos ingredientes son para uno de los moldes. Para el otro, pues hay que repetir.

Así pues necesitaremos:

Un yogur natural o de vainilla, o de limón, el que uséis y os guste más.
3 huevos.
Una medida de yogur de aceite.
2 de azúcar.
3 de harina de repostería.
Un sobre de levadura química.
Un poco de vainilla, si os gusta.


Para decorar, azúcar glass y confetis de colores.. O lo que tengamos por casa, vamos. Al gusto de cada uno.

Vertemos en el molde, y al horno, a 180º, unos 20-25 minutos, calor arriba y abajo. Si nos caben los dos moldes a la vez, estupendo, que hay que ahorrar luz.

Después procederemos al montaje. Pongo dibujo, "mu" rústico, "mu" rústico... Pero es que escribo todo esto con dos niños encima y no me da tiempo a pasarlo a ordenador... Pero bueno, sarna con gusto no pica, ...



Pues nada, ahora sólo queda espolvorear por encima azúcar glass por encima y los confetis y ¡listo! Que no se diga que es difícil apañar una tarta de cumpleaños.

Así que nada, lo de siempre. Espero que os haya gustado, y si tenéis alguna duda, no dudéis en preguntar. ¡A disfrutar!

martes, 18 de septiembre de 2012

Pan de pita.


Siempre he imaginado (soy muy imaginativa yo), que los duendes van de cocina en cocina, y como seres traviesos que son, van inspirando (o chivando) recetas de un oído a otro, de una casa a otra. Me los imagino escondidos en algún rincón de la cocina de mi tatarabuela, oliendo y observando todo lo que ocurre en ese hogar, para grabarlo en su memoria, e irlo pasando de generación en generación, con el fin de no perder los placeres de estos sentidos. Y en este caso, me "inspiraron" a mi. Creo que tienen el poder de averiguar quien heredará ese talento culinario, y les van inculcando el amor por la cocina desde la cuna.

Y como receta antigua como pocas, encontramos el pan. Un mundo curioso, de verdad. Que hay mejor y más mágico que mezclar ingredientes y que salga pan. Ese olor del horno. Mmmmm... Es normal que intenten que no se pierdan esas cosas.

En este caso, haré pan de pita. El pan ese hueco que se rellena de cosas muy ricas, y que suelen engordar mucho. En fin...


¿Qué vais a necesitar?

Harina de fuerza
1 vaso de agua 
5 g. de  levadura fresca de panadero (que para eso vamos a hacer pan)
Sal

No pongo la cantidad de harina, porque dependerá de la marca de la harina, de la cantidad de agua que echéis en el vaso... de mil cosas. Así que de harina se llevará la que nos pida el agua. 

Así pues, nos ponemos manos a la masa. Ponemos en un bol el agua. Ponemos un poco de sal, y la levadura desmenuzada (mejor si templamos un poquito el agua), y vamos añadiendo la harina hasta que no se nos pegue en las manos. Yo siempre voy añadiendo la harina a la encimera, así vamos con cuidado de no pasarnos. Una vez bien amasada, dejamos reposar una hora, o hasta que doble el volumen. Todo dependerá de la temperatura que haga.




Después, amasamos de nuevo para sacar bien el aire. Una vez amasada bien, cogemos porciones de unos 80 gramas, y las aplanamos con el rodillo. Tal que así:


Colocamos la masa sobre papel de horno, y las dejamos reposar unos 10 minutitos. Después introducimos en el horno. Tardan en hornearse unos 10-15 minutos, a 180 grados. Cuando empiecen a hincharse, estad atentos. No por los duendes, sino porque pueden tostarse demasiado y no abrirían bien para rellenar. 


Cuando lo saquemos, los ponemos sobre un trapo limpio, para que no pierda humedad. Y ya están listo para rellenar o comérnoslo tal cual.



Lo que digo siempre. Aminarse a hacerlo.

Pues nada, espero que os hay gustado, duendecillos seguidores. Si tenéis alguna duda, no tenéis más que preguntar. ¡A disfrutar!

jueves, 13 de septiembre de 2012

Donuts caseros


Bueno, bueno, bueno.... He podido comprobar durante algún tiempo, que ésta es una de las recetas favoritas de mis duendes. Yo creo, supongo, que les llama la atención las cosas con forma de círculo, con ese agujero justo en el centro. He llegado a la conclusión de que lo encuentran divertido porque ese agujero es como romper la perfección de la forma que tienen (que es lo que hacen ellos en la vida de las personas, rompen rutinas); o simplemente porque ver un circulo dentro de otro círculo lo encontrarán delirante. No sé... Estoy en el proceso de empezar a ver las cosas como ellos las ven. Así que nada. Haced la prueba vosotros. Preparad estos donuts, y veréis como los duendes que habitan en vuestras casas harán acto de presencia.

¿Qué vais a necesitar?

300 gr. harina de fuerza
200 gr de harina de repostería
80 gr. de azúcar
20 gr. levadura fresca de panadería
230 gr de leche o agua templada (yo uso agua)
40 gr. aceite de girasol (puede ser mantequilla también)
1 huevo mediano
Una pizca de vainilla
Agua y azúcar glass para la glasa
Aceite de oliva o girasol para freir
Una rejilla para enfriar los donuts (opcional)
Una puerta (indispensable, ya explicaré porqué)

Para comenzar a preparar la masa mezlamos los elementos secos por un lado, y los líquidos por otro. La levadura la disolvemos en el agua o leche templada. Despúes lo unimos todo, no hay más misterio. Tiene que quedar una masa manejable y que no se pegue. Si hace falta poner un poco más de harina, se pone. Eso si, muy poquita y controlando. Yo le añado siempre más de fuerza, no de repostería. Queda una masa tal que asi:



Tenemos que dejaral reposar, tapado con un trapo limpio o papel film, hasta que doble o triplique el volumen. Es la parte negativa de las masas. Son fáciles de realizar, pero muy lentas, por los tiempos de levado. Ahora en verano, va todo mucho más rápido. Así que en menos de una hora, habrá alcanzado el doble del volumen. Aviso para principiantes: no hace falta que os quedéis mirando cómo sube la masa. Podéis ir haciendo otras cosillas mientras... Pero vamos, si os gusta hacerlo, no hay ningún problema...  Al cabo de una hora, la vemos así:



El siguente paso es quitarle el aire a la masa, así que volvemos a amasarla muy bien. Después la estiramos sobre la encimera, siempre espolvoreandola con un poco de harina. Si cuando la estáis estirando notáis que la masa se encoge, hay que dejar que se relaje. Y esto no significa que tengamos que enseñarle a decir "ommmmmm, ommmmm", ni apuntarla a clases de yoga... SIgnifica dejarla reposar unos 5 minutitos para que la pobre se desestrese de tanto palizón. Ya veréis como después se estira que da gloria...

Una vez estirada, procederos a darle forma. Yo utilizo estos dos sofisticados utensilios:



Un vaso de nocilla de los supergrandes y un tapón de refresco. Si tenéis cortapastas, pues perfecto. Hay inclusio maquinitas diseñadas para donut, pero estamos en crisis.... En serio que no hace falta más... Comenzamos a cortar.



Una vez cortados, lo dejamos subir otra vez unos 30 minutos sobre papel de horno. La primera vez que los hice, los puse sobre el papel, pero cuando fui a freirlos se me pegaban y se desinflaban... Así que opte por echarle un poco de harina sobre el papel. Así se depegan perfectamente. También me sirve para averiguar si los duendes pasan por ahí durante el levado, ya que dejarían sus huellecitas sobre la harina. Pero nunca me ha funcionado... Son tela de inteligentes...



Yo nos los dejo subir mucho, no me gusta como quedan. Prefiero dejarlos poco tiempo (15-20 minutos) y que terminen de subir en la sartén. Ahora sí, con mucho cuidadito, y sin presionar mucho, los vamos quitando del papel y a la sartén. A fuego medio y poco tiempo por cada lado, que queden claritos. Los dejamos que suelten aceite en papel de cocina.


Después, los dejamos enfriar sobre la rejilla, echándole por encima un glasa clarita realizada con azucar glass y agua.

En este momento, es cuando entra en acción la puerta. Ingrediente indispensable para esta receta. Procederemos así: Dejamos los donut en la rejilla, nos aseguramos de que no haya nadie en la cocina, y acto seguido, cerramos la puerta. Primordial si quieremos retener a los duendecillos fuera al menos una hora, más si los donut son para una visita o algo así. Tambíén debemos quedarnos en los alrededores de la cocina y aguzar el oido por si se oyen pasitos correteando. Os aseguro que esta es la parte más critica de la receta: lograr que no desaparezcan al instante. Si se supera esto, el resto va rodao...

Ufff, que estrés cuando lo recuerdo. Ahora solo quedan presentarlos bonitos, y a disfrutarlos. Si sobran algunos, deciros que se pueden congelar perfectamente. Los metemos en bolsas y al congelador. Sólo hay que sacarlos un ratito antes y estarán como recién hechos... También es una medida estupenda contra los kilos de más... De todas formas, es una alternativa muy sana a los industriales, que a los duendes hay que cuidarlos también...


Espero que os hay gustado, duencillos seguidores. Si tenéis alguna duda, no debéis más que preguntar. ¡A difrutar!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Duendecillos en mi cocina

Dicen, cuentan por ahí, que los duendes existen. Que son seres traviesos que habitan en las casas como si fueran suyas. En mi cocina, existen tres como mínimo.

Entran en las casas, revuelven y buscan cosas y las cambian de sitio. O simplemente, las hacen desaparecer. Yo creo que los duendecillos que viven en mi casa son de estos últimos. Porque me desaparecen cosas... Y creo que están particularmente a sus anchas en la cocina...

Pero bueno, si no puedes contra el enemigo, únete a él...  Definitivamente, mi vida es mucho mas divertida desde que estos fantásticos seres habitan en ella. Así que lo que pienso hacer, es abrir la puertas de mi casa de par en par. Sobre todo las de la cocina, que es parece que se lo pasan mejor.

A ellos, y todos los duendes que entren a curiosear en ella: ¡¡ Bienvenidos!!